|
No puedes meter al microondas
tus relaciones de liderazgo
Los
dispositivos en nuestras vidas nos han acostumbrado a resultados
instantáneos. Gracias al horno de microondas, puedes tener una
comida caliente a cualquier hora, de día y de noche, en cuestión de
segundos. Pero algunas cosas aún no se pueden apresurar. Si
quieres un suflé, no hay vuelta de hoja, hay que hacerlo lentamente.
Las relaciones de liderazgo son así. Cuando te dan a
una nueva responsabilidad de liderazgo debes permitir que las
conexiones significativas se desarrollen gradualmente. Los líderes
sabios no deben precipitarse y empezar a decirles a todos qué
hacer. Ellos dedican los primeros 90 días de la tenencia de su
puesto para establecer nuevas relaciones con todos los jugadores
clave – y refrescar las antiguas. Esto crea confianza para que esas
relaciones se mantengan en lugar de surtir efectos no deseados justo
cuando las necesites. También significa que no pisoteas a nadie.
Mira a Geoffrey, quien se convirtió en jefe de una
compañía de servicios en el Centro de los Estados Unidos después de
dos años de operaciones en Indonesia. Geoffrey había estado en esa
empresa por 18 años, pero sabía que después de haber estado ausente
era de vital importancia reconstruir antiguas relaciones así como
crear nuevas.
Durante sus primeros meses, Geoffrey llegó a conocer a
su equipo. Él les preguntó qué pensaban de lo que funcionaba y lo
que no funcionaba. Escuchó y actuó cuando podía hacer una
diferencia. Hizo cambios menores como remover jefes
obstruccionistas y crear espacio de oficina, y consultó con su red
creciente de contactos sobre cambios mayores en el futuro. También
estableció conexiones con personas fuera de su organización,
haciendo propuestas a figuras políticas en Washington y haciendo un
voluntariado como miembro del comité de American Petroleum Institute
[Instituto Americano de Petróleo]. Al enterarse que el
Vicepresidente estaba preocupado por la industria petrolera de
México, Geoffrey también viajó a la Ciudad de México y le llevó
información actualizada desde allá.
Con todo esto, Geoffrey no se olvidó de hacer llamadas
de media noche a sus colegas en Indonesia para mantenerlos
actualizados. Al final de esos 90 días, él había puesto un cimiento
sólido de nuevas y continuas relaciones que le dieron una buena
estructura para el futuro. Su éxito ofrece lecciones para todos los
que se trasladan a una posición de liderazgo:
1.
Identifica conexiones que serán vitales en tu nueva
responsabilidad.
Internamente: Dibuja un mapa de todas las relaciones potenciales
dentro de tu organización. Ponte al centro, con los demás en un
círculo a tu alrededor. Ellos pueden incluir a tu jefe y sus
colegas, tus colegas, grupos que te apoyan (como el departamento de
comunicaciones y el de recursos humanos), y tus subordinados
directos.
Externamente: Haz lo mismo para tus relaciones externas.
Dependiendo de tu trabajo, querrás crear o reforzar tus relaciones
con tu sociedad profesional, ya sea políticos, consultores,
vendedores, académicos o expertos.
Investigación sobre el pasado – conversar con la gente que conozcas
o buscar en la Internet – es útil para establecer quién es quién.
Saber algo sobre alguien antes de conocerlo también muestra que te
importa la relación y te da un punto de contacto.
2.
Consulta con gente que comparte tus planes. Una vez hayas
identificado e investigado esas conexiones vitales, acérate a las
personas para solicitar información e ideas. Muchos tendrán puntos
de vista valiosos que pueden moldear tu visión de liderazgo y
agenda. Mientras estableces elementos clave de tu estrategia,
continúa visitando a estas personas internas y externas que están
más involucradas o afectadas por tu estrategia, mostrándoles tus
planes al final de tus 90 días. Esto les hará saber que has estado
escuchándolos y les indicará cómo planeas seguir adelante con sus
ideas.
3.
Sigue así. Después de tu período de reunir información,
podría ser tentador dejar algunas relaciones olvidadas, pero
mantenerlas siempre es una inversión sabia, porque no sabes cuándo
las podrás necesitar. Considera pedirle a tu asistente que tenga a
mano una lista de tus contactos clave para que, cuando puedas, te
programe conversaciones cortas y regulares con ellos.
Tomar el tiempo para construir y renovar relaciones en los inicios
de tu trabajo es esencial. Es a través de tus relaciones que logras
hacer tus tareas. Asegúrate de que sean una prioridad para ti.
¿Qué
usted pensó de este artículo? ¡La
Dra. Karen aprecia su opinión!
|